Israel sigue abatiendo la cúpula del régimen iraní

Israel aseguró haber matado al ministro de Inteligencia de Irán, Esmail Jatib, en un ataque aéreo nocturno, en medio de una escalada militar que ya ha dejado víctimas en ambos lados y eleva la tensión en Oriente Próximo.

El anuncio se produce un día después de que Teherán confirmara la muerte de Ali Larijani, figura clave del régimen, lo que provocó una respuesta inmediata: Irán lanzó ataques aéreos contra Israel que dejaron al menos dos muertos, tras jurar venganza por la caída de su jefe de seguridad.

Las autoridades iraníes informaron que este miércoles se celebrará un funeral conjunto de alto perfil, que incluirá a Larijani y su hijo, así como a 84 marineros muertos en un ataque atribuido a un submarino estadounidense y al jefe de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani. El acto será abierto al público como muestra de unidad frente a los ataques israelíes.

Desde Israel, el ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que las operaciones continuarán contra la cúpula iraní. “Seguiremos persiguiendo a los líderes del régimen”, afirmó, mientras el portavoz militar señaló que el objetivo incluye al nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei.

La Guardia Revolucionaria iraní respondió con amenazas de una represalia “contundente y lamentable”, elevando el tono de un conflicto que ya trasciende lo bilateral.

Larijani era considerado uno de los hombres más influyentes del régimen, con un peso político superior incluso al del presidente en algunos círculos. Su muerte abre un nuevo escenario interno, donde se espera que el presidente Masoud Pezeshkian nombre a su sucesor, con figuras como Saeed Jalili entre los posibles candidatos.

En paralelo, el conflicto ya tiene repercusiones globales. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió que “una ola de repercusiones globales apenas ha comenzado”, en un contexto donde el precio del petróleo ya supera los 100 dólares por barril.

Ante la expansión de la crisis, países árabes e islámicos convocaron una cumbre de urgencia en Arabia Saudí para abordar la seguridad regional. El encuentro busca coordinar acciones ante una guerra que amenaza con desestabilizar toda la región.

Mientras tanto, Turquía confirmó el despliegue adicional de sistemas antimisiles Patriot de la OTAN, tras interceptar proyectiles iraníes en su espacio aéreo, evidenciando el riesgo de una escalada mayor.

El conflicto entra así en una fase más peligrosa, con ataques directos a la cúpula del poder iraní, amenazas de represalias y una creciente internacionalización de la crisis.

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