Millones viales sin licitación abierta

La Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial) adjudicó Q290 millones en proyectos carreteros bajo la modalidad de emergencia, un mecanismo que, aunque legal, evita los procesos de licitación abierta y reduce la competencia entre empresas.

La figura de “emergencia”, contemplada en la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria, permite acelerar contrataciones mediante invitaciones directas a un grupo limitado de oferentes, dejando fuera a otros posibles participantes y concentrando la adjudicación en pocos actores.

Aunque las autoridades justifican el uso de este esquema por la necesidad de atender tramos en riesgo y responder con rapidez, el recurso recurrente a esta modalidad plantea dudas: lo excepcional empieza a volverse regla.

El problema no es solo de forma, sino de fondo. Al restringir la competencia, se reduce la transparencia, se limita la posibilidad de obtener mejores precios y se abre espacio a decisiones discrecionales en el uso de fondos públicos.

Además, el uso reiterado de este mecanismo ocurre en un sector históricamente sensible, donde las contrataciones viales han estado vinculadas a cuestionamientos por opacidad y posibles conflictos de interés.

Si bien la ley exige informes técnicos que respalden la urgencia, la falta de procesos abiertos deja una pregunta clave: ¿se está priorizando la rapidez sobre la rendición de cuentas?

El caso vuelve a evidenciar una tendencia preocupante: la ejecución de obra pública millonaria bajo esquemas excepcionales que, aunque legales, debilitan los controles y la confianza en la gestión estatal.

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